Impulso Ciudadano contra el “Pacte nacional per la llengua”

¡NO AL PACTE NACIONAL PER LA LLENGUA!

EN DEFENSA DE LA LIBERTAD, LA IGUALDAD Y EL RESPETO

En Cataluña, llevamos décadas asistiendo a una deriva excluyente impulsada desde las instituciones autonómicas que, bajo la coartada de proteger el catalán, ha marginado sistemáticamente a los hispanohablantes. Lejos de fomentar la convivencia, el gobierno de la Generalitat ha convertido la lengua en un instrumento de división, sometimiento ideológico y exclusión social.

El llamado Pacte Nacional per la Llengua, que ahora se presenta como una fórmula de gran consenso y para todos, no es más que una vuelta de tuerca en esa estrategia de acoso a los derechos lingüísticos de millones de catalanes.

Impulso Ciudadano se opone frontalmente a este modelo monolingüe y autoritario, y levanta la voz en defensa de una Cataluña de todos, donde el respeto, la libertad y la igualdad no sean una quimera sino una realidad.

El Pacte Nacional per la Llengua, promovido por la Generalitat y avalado por entidades y partidos nacionalistas, nace excluyente en su propio enunciado: “per la llengua”. Solo participan quienes comparten una visión supremacista del catalán como única lengua de cohesión y eje identitario de Cataluña. Quienes defendemos el pluralismo lingüístico y la igualdad entre el castellano y el catalán hemos sido, una vez más, apartados del debate público.

Este pacto no busca proteger la lengua catalana, sino imponerla. Pretende transformar la realidad sociolingüística catalana —rica, plural, mestiza— en un modelo monolingüe dirigido desde el poder. Ignora deliberadamente que más de la mitad de los catalanes tienen el castellano como lengua materna. No reconoce su dignidad. No oye su voz. No garantiza sus derechos. No los respeta.

El informe que sustenta este pacto es ideológico y profundamente sesgado. Describe la convivencia lingüística como una amenaza y la presencia del castellano como un obstáculo a eliminar. Lamenta que haya ciudadanos que sigan hablando en su lengua, que no adopten el catalán en casa, en la calle, en el trabajo. ¿Es esta una política de derechos? No. Es un plan de ingeniería social que busca modelar conciencias y suprimir identidades personales.

En una sociedad bilingüe, las instituciones públicas no pueden tener una única lengua propia. Son de todos.  El “marco lingüístico igualitario” que diseña el Pacte Nacional per la Llengua en la práctica, significa la marginación sistemática del castellano en la educación, en la administración, en la cultura, en los medios de comunicación y en el espacio público. Esta estrategia choca frontalmente con la Constitución española y con los principios fundamentales de neutralidad institucional, libertad individual y no discriminación.

Impulso Ciudadano denuncia que este pacto:

– Impone el catalán como única lengua vehicular en la enseñanza, vulnerando los derechos lingüísticos de los alumnos catalanes que merecen ser escolarizados también en castellano.

– Ignora los derechos lingüísticos de millones de catalanes que desean usar el castellano en su relación con la administración, en el acceso a servicios públicos o en su vida cotidiana.

– Equipara el uso del español con un problema demográfico, asociándolo a inmigración, pobreza o exclusión, en un discurso preocupantemente estigmatizador y de tintes xenófobos.

– Pretende “normalizar” el uso del catalán mediante mecanismos de presión social y de coacción institucional, orillando cualquier idea de convivencia o libertad real de elección.

Este no es un pacto. Es una imposición. No es un acuerdo entre ciudadanos libres e iguales. Es un proyecto nacionalista. No sirve para defender al catalán. Es una agresión a la libertad lingüística.

El pacto entre catalanes debe asentarse en propuestas que garanticen la convivencia lingüística en Cataluña. Aquí van las nuestras:

1. Reconocimiento explícito del castellano como lengua igualmente propia de Cataluña junto al catalán.

2. Revisión del modelo educativo para garantizar el bilingüismo efectivo y el cumplimiento de las sentencias judiciales.

3. Supresión de las multas lingüísticas y del uso del idioma como arma política.

4. Garantía de que los ciudadanos puedan dirigirse y ser atendidos en cualquiera de las lenguas oficiales en todas las administraciones.

5. Fin de la imposición de requisitos lingüísticos desproporcionados para el acceso a la función pública.

6. Transparencia y control de las subvenciones públicas destinadas a políticas lingüísticas.

7. Promoción de una cultura institucional de respeto y reciprocidad entre hablantes de catalán y castellano, en todos los niveles y también de aranés en el Valle de Arán.

8. Reformulación de las políticas lingüísticas de la Generalitat bajo principios de neutralidad, libertad, igualdad y respeto mutuo.

Impulso Ciudadano rechaza rotundamente el Pacte Nacional per la Llengua y exige un modelo lingüístico que acate el orden constitucional y asuma la diversidad real de la sociedad catalana.

Hacemos un llamamiento a la ciudadanía.

A todos los catalanes que se sienten discriminados por hablar su lengua. A quienes han visto cómo sus hijos son adoctrinados para renunciar a su lengua. A quienes son tratados como ciudadanos de segunda en su propia tierra. A quienes creen que la libertad también se juega en la lengua que elegimos para vivir, para pensar, para amar.

¡Es hora de alzar la voz! ¡De defender nuestros derechos! ¡De reclamar una Cataluña para todos, no solo para los nacionalistas!

No a la exclusión. No a la imposición. No al monolingüismo ideológico.

¡Movilicémonos contra el Pacte Nacional per la Llengua!

¡En defensa de la igualdad, la libertad y el respeto!

Barcelona, 13 de mayo de 2025

Manifiesto