Impulso Ciudadano, entidad que defiende la pluralidad lingüística y artística la racionalización de la Administración Pública considera que: 1.- La resolución CMC/3204/2009, de 9 de noviembre por la que se da publicidad al Acuerdo del Consell d’Administració del Institut Català de les Industries Culturals, por el que se aprueban las bases que han de regir la concesión de subvenciones para proyectos de las empresas discográficas catalanas (DOGC el 19 de noviembre) parte de un concepto distorsionado y fantasioso de la realidad catalana, dibujando un marco que discrimina por omisión la realidad bilingüe de Cataluña y prima la lengua y el territorio frente a la calidad artística en la música cantada. 2.- Impulso Ciudadano denuncia el peculiar criterio territorial de las bases (Base 9.1.d) que favorece la concesión de subvenciones a empresas discográficas catalanas radicadas en los territorios donde es oficial la lengua catalana y considera como “gastos en internacionalización”, los realizados fuera de estos territorios, dando la consideración de espacio extranjero a la mayor parte de España. 3.- Para Impulso Ciudadano, considera delirante la equiparación del interés artístico de los proyectos con la “contribución a crear un espacio sonoro catalán” y a “la recuperación y difusión del patrimonio nacional”. En especial, la construcción de un hipotético “espacio sonoro catalán”, se supone que contrapuesto al español, tal como se ha manifestado reiteradamente por responsables del Departamento de Cultura, es especialmente grotesco. 4.- Igualmente, es discriminador que se valoré más la puntuación de los autores no nacidos y no residentes en Cataluña por el hecho de que utilicen en sus creaciones la lengua catalana y que se considere que ese hecho favorece “la integración lingüística de los inmigrantes”. Una vez más, los criterios reduccionistas se anteponen a la libertad de creación. 5.-Según Impulso Ciudadano, estas subvenciones discriminan a los proyectos artísticos catalanes hechos en castellano o en otras lenguas (inglés, francés, occitano…) y a los instrumentales potenciando un concepto de creación artística provinciano, radicalmente opuesto a la naturaleza misma del arte, al primar o poner al mismo nivel criterios como la lengua o el lugar de nacimiento, la utilización de la música como propaganda ideológica y el riesgo, originalidad o valor artístico de la propuesta.
Los medios de comunicación han reflejado de manera excepcional, a través de sus ediciones impresas y digitales, la noticia difundida ayer por Impulso Ciudadano dando a conocer públicamente la sentencia por la que el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, anulaba parcialmente el Protocolo de Usos Lingüísticos para el sector sanitario público en Cataluña y el Protocolo de usos lingüísticos para la Generalitat de Catalunya y el sector público. (más…)
En Cataluña, el mecenazgo y la generosidad de determinados prohombres han sido trascendentales a la hora de impulsar proyectos culturales y sociales que han revertido en el bien común. Ahora bien, cabe preguntarse si actualmente no está ocurriendo lo contrario y si, con el bien común como excusa, no están siendo los partidos políticos los que instrumentalizan al asociacionismo. El caso del Palau de la Música, en el que se entretejen el beneficio personal y el político, y el de Òmnium Cultural, en el que el Gobierno utiliza a esta institución como ariete de su acción, son especialmente ilustrativos. Ríos de tinta se han vertido sobre el asunto de Fèlix Millet. Sin embargo, el saqueo de las administraciones catalanas por Òmnium Cultural ha merecido el habitual manto de silencio del Gobierno, cuya neutralidad y objetividad quedan en entredicho. En términos generales, la concesión de subvenciones genera clientelismo y debilita la independencia de las entidades perceptoras. En el caso del asociacionismo nacionalista, sus intereses se confunden con los del Gobierno. Es más, estas entidades se encargan de hacer los trabajos especiales que no pueden asumir los partidos que lo componen. Es hora de frenar este despropósito. Es hora de aclarar las cuentas. Es hora de mesura y transparencia. Òmnium Cultural es una entidad con gran tradición en Cataluña. Fundada en 1961 por, entre otros, Félix Millet y Maristany -padre del ex presidente de la Fundación Orfeó Català-Palau de la Música-, cuenta con una red de entidades subordinadas como la Fundación Privada Òmnium, la Plataforma per la Llengua, el Col·lectiu l'Esbarzer y la Fundación Vincle. Su capacidad de incidencia es enorme, son de Òmnium miembros del Gobierno y gran parte de los generadores de opinión de Cataluña. Su labor política, de un nacionalismo exacerbado, supera con creces su presunta finalidad cultural. Prueba de ello es que en el año 1991 llegó a vetar la presencia en la Fiesta de las Letras Catalanas del entonces Ministro de Cultura, el catalán Jordi Solé Tura, porque «Òmnium no claudica ante la voluntad de un ministro español». No es, por tanto, la entidad seráfica e imparcial que se pretende vender, sino un grupo de presión y de agitación nacionalista-independentista. En el último referéndum estatutario, dio libertad de voto a sus asociados, pero su presidente, Jordi Porta, muy próximo a ERC y reconocido independentista, expresó públicamente su voto negativo. Recientemente, esta entidad ha defendido una manifestación preventiva